"El sentido del tacto no sólo te posibilita tocar a una persona, una superficie tersa o áspera,
algo frío o caliente, sino también ser tocado por otro ser humano o por cualquier objeto.
La piel no tiene un “significado ofensivo y vulgar”, como quieren los mojigatos
(a ellos también les gusta tocar y ser tocados, así se den golpes de pecho).
Cuando acaricies a alguien, concéntrate en lo que sientes, en el roce,
en el empalme directo; déjate llevar por la química, por cada membrana
y cada poro que se abre y responde maravillosamente al estímulo que lo provoca.
Juega con tus dedos lentamente, deslízalos, apóyalos, retíralos; es fisiológicamente encantador."
Estoy leyendo un libro que me recomendó la psicóloga,
y este párrafo me hizo llorar inmediatamente. (y aún sigo)
Recordé, acariciar sus lunares y contarlos.
Lo recuerdo como una fotografía.
Y no se que pase.
Si los volveré a ver o no.
Nunca antes me había pasado algo así.
¡¡¡Maldita sea!!!
Y lo extraño.