Hace días que quería escribir.
Bueno, hace días quería escribir.
Pero lo evitaba porque ya no me nacía, como antes.
Hace un rato, lavándome los dientes, pensé en que quería escribir hoy,
pero no sabia como empezar, y hasta ahora no se exactamente que escribir.
No quiero pensarla tanto. Solo dejar que fluya.
Comencé a leer
"Yo amo a mi mami" hace algunas semanas atrás, y lo terminé el domingo pasado.
Me cautivó. Las historias contadas por un niño sensible y observador.
Lloré un par de veces con algunas de sus historias, y ahora que lo pienso, creo que
es la primera vez que me pasa algo así al leer un libro.
Quizás por eso sonreí al terminar de leerlo. (400 páginas)
Una de esas, fue cuando contó sobre la estrecha relación que mantuvo con
una de sus empleadas, que fue vendida de niña por su madre, por cien soles,
a la familia adinerada de Jimmy. Amor sublime.
Y recordé y volví a sentir lo que sentía de niña.
Pero de eso hablaré en otro momento.
Esa historia, y la repentina visita de la tía de mi mamá el sábado,
me inspiraron a escribir sobre ella, Gaby.
Gaby es la prima de mi abuelo Gerardo. (abuelo materno)
Tiene 95 años, de los cuales casi 50 años años trabajó en la casa de una familia en Miraflores.
La tía Gaby nació en Huamachuco, pero decidió viajar a Lima a los 25 años,
para conseguir un mejor futuro, como se solía hacer en aquellos años.
Ya en Lima, trabajó en una casa, pero no le fue bien, o no le gustó, o yo que sé, o quizás
fue el destino. (lo que ella no sabía es que en la próxima casa se quedaría casi 50 años)
La familia Ayulo, en Miraflores. Papá, mamá y una hija pequeñita, Anita.
1950, familia con poder adquisitivo, el papá trabajaba, y la mamá se quedaba en casa,
y la tia Gaby hacía de todo, y cuidaba a la niña.
"Yo no podía dejarla sola a la niña, quien la iba a criar, si su mamá no la podía tocar,
porque la niña lloraba en una."
Mi mamá me contó, en algún momento, que cuando ella tendría alrededor de 10 años,
iba a visitar a la tía Gaby a la casa de la familia.
Me contaba que la recibían con cariño, y que a Anita, ya de 15 años,
la vestían con muchos vestidos de flores, y mi tía Gaby la peinaba, como su hija.
Y de hecho, la tía Gaby nunca tuvo familia ni hijos.
Su amor incondicional hacia esa familia fue única.
Mi mamá visitaba regularmente a la tía Gaby.
En algún momento, la tuvo difícil, y se quedó con ella en la casa de la familia.
Luego, la familia se mudó a Tarata, en los 80's.
Hasta que un día, ocurrió lo del atentado.
Mi mamá, esa tarde, había ido a visitarla y salió temprano de la casa.
Felizmente no les pasó nada. ¡De la que se salvó la tía Gaby!
Yo la recuerdo, cuando iba a visitarnos cuando vivíamos en el departamento del 448.
La recuerdo, sentadas en el sillón rojo, yo de 5 años, y ella de 70 quizás.
Me regalaba chalinas tejidas por ella.
También recuerdo que de niña, fui a la casa de Anita, a ver a la tía Gaby.
Recuerdo perfectamente la casa, en una quinta en Miraflores, cerca al malecón.
La recuerdo risueña, bajita, con su pelito corto, alegre, conversadora,
cariñosa, con su carita arrugada. La tía Gaby.
Por un tiempo se alejó, o no supimos mucho de ella.
Supimos que estuvo trabajando con Anita, y su hija (ya de 35 años) hasta hace algunos años.
Pensar que cuidó a Anita, que ahora tiene 70 años, y a la hija de Anita, Mili. Es impresionante.
Y lo que no es impresionante, es el amor que le tienen a Gaby.
Gaby ahora vive en un asilo, y Anita y Mili siempre la van a visitar.
Hace algunos meses, nos visitaron Anita, Mili y la tía Gaby.
Era la primera vez que conocía en persona a Anita, luego de tantos años.
De hecho cuando mi mamá me dijo que irían a la casa, recordé todo y me puse nerviosa.
O me emocioné tanto por una visita.
Las veía, veía como le hablaban a la tía Gaby, como si fuese una madre para ellas.
Las miraba y me quedaba así, viéndolas, y sonreía por dentro.
Supongo que también me sentí melancólica, no lo recuerdo, pero es probable.
Se reían con ella. La tia Gaby ya no escucha bien, ni ve bien.
Y el sábado nos visitó.
Yo salía de mi cuarto, y la ví solita sentadita en el sillón.
La saludé, le dí un abrazo y le sonreí.
Trataba de hablar fuerte para que me escuchara.
Me senté en la mesa para avanzar unas cosas, y escuchaba que ella hablaba sola.
Me quedé pensando en que quizás hablaba con alguien a quien ella solo veía.
Y que no se sentía sola.
Se quedó a dormir en la casa, con mi mamá.
Veía como mi mamá la atendía, como si fuese su mami.
Con ese amor. Es que cada tía, fue como una mamá para mi mami.
(y soy una llorona, pero me emocionan estas cosas)
Y para mi era todo raro.
El domingo fuimos a almorzar las tres.
Le tomé una foto. Sonreí.
Y ese día quise escribir sobre ella.
Relacionando la historia del libro y la visita repentina de Gaby.
Como si ambos se hubiesen encontrado en el momento exacto para escribir hoy sobre ella.
Gaby.
La Tia Gaby-Octubre 2018
PD. Escribiré mas seguido.