Y continuando con el listado de las cosas que te hacen feliz.
Podría decir lo siguiente, ya finalizando el año.
13. Viajé sola (otra vez)
Viajé a Huaraz, al pueblito de Chacas. Tenía un boleto de cortesía de Oltursa, y quería aprovecharlo.
Quería desconectarme ese fin de semana. Lo necesita.
Necesitaba reecontrarme. Volver a experimentar esa sensación de estar sola en un sitio desconocido.
Salir de nuevo de mi zona de confort.
Y es excitante y emocionante.
Conocer, descubrir, explorar. Personas, paisajes, emociones, observar es fundamental.
Fue placentero.
Creo que me propondré a viajar sola, al menos, una vez al año.
14. Tratar de ser una mejor amiga/consejera
En estos últimos meses, me he conectado mas con algunas compañeras y amigas.
En ciertas ocasiones, me han buscado para contarme sobre sus problemas sentimentales.
Y yo, quizás no sea la mas adecuada, pero intento escucharlas y aconsejarlas.
Las escucho y las entiendo.
Y solo así, logran hacerme volver a sentir.
Y es reconfortante cuando te agradecen y siguen tus consejos.
Hace casi un mes, una compañera de la universidad me habló para preguntarme sobre unos tips para viajar sola. Le comenté y conté algunos de ellos, pero fue extraño porque ella se había casado hace algunos meses con su novio de dos años.
Generalmente, yo no solía ser muy empática con las personas.
Pero esta vez, comencé a conversar con ella, porque sospechaba que algo pasaba con Patty.
Me comentó que había llevado un curso en Fuera de Foco, y que ahora quería viajar sola.
Esa historia me resultaba muy familiar.
Quedamos en ir al concierto de Kevin Johansen.
Pero antes del concierto llegamos a conversar.
Yo sospechaba que algo pasaba con ella, pero solo esperaba que lo contara.
Estaba separada hace dos meses.
La razón: en resumen, al mes de casarse, él le dijo que ya no la amaba.
Cuando me lo contaba, pude sentir todo ese dolor.
Su mirada.
La comprendía.
Atiné a escucharla y que suelte todo.
Coincidimos en muchas situaciones, y reíamos al comentarlo.
Se ha convertido en una nueva amiga.
La escucho, y también aprendo de ella.
Es bonito cuando puedes encontrar a personas con esas coincidencias.
Y poder sonreír al comentarlo.
Esta semana me he desconectado.
Estoy de vacaciones aunque mañana tengo que ir a la oficina.
Y se termina el año.
Año de mucho aprendizaje.
Y de descubrir cosas en ti, que antes no habías sentido, no habías explorado.
Descubrir nuevos gustos.
Sonreír al recordar todo el año.
Y agradecer a las personas que fueron parte de esta historia, hasta ahora.
A los que llegaron, a los que continúan, a los que no saben si irse, y a los que se fueron.
Y sonrío.
Porque estoy viviendo el aquí y ahora.
PD. Acabo de llegar de un concierto de Alejandro y Maria Laura.- Canción: Matrimonio
martes, 25 de diciembre de 2018
domingo, 16 de diciembre de 2018
Compañero desde hace 6 años
Hoy desperté y fui lo primero que vi, y quise escribir sobre él.
Benito me acompaña desde hace 6 años.
¡¡6 benditos años!!
De niña siempre quise tener un perrito.
Que me acompañara en mi soledad.
El asma lo impedía.
Y mis anhelos eran desechados.
Hace seis años llegó este pequeño ser.
Tuve que decidir entre este ser y otro.
Lo elegí a el.
Desde ese momento, estuvo a mi lado.
Entre amanecidas, buenos y oscuros momentos.
Solo estaba ahí.
Su presencia llega a calmarme.
Y su mirada transmite paz y ternura.
Logra hacerme sonreír.
Y a todos que lo conocen.
La casa ya no está sola si estoy con él.
Si me recuesto sobre el sillón,
siempre estará a mi lado...
Retrato (2012)
épocas universitarias (2011)
épocas universitarias 2 (2013)
Benito siendo Benito, y yo (2018)
PD. Canción: Aprendizaje de Sui Generis
Benito me acompaña desde hace 6 años.
¡¡6 benditos años!!
De niña siempre quise tener un perrito.
Que me acompañara en mi soledad.
El asma lo impedía.
Y mis anhelos eran desechados.
Hace seis años llegó este pequeño ser.
Tuve que decidir entre este ser y otro.
Lo elegí a el.
Desde ese momento, estuvo a mi lado.
Entre amanecidas, buenos y oscuros momentos.
Solo estaba ahí.
Su presencia llega a calmarme.
Y su mirada transmite paz y ternura.
Logra hacerme sonreír.
Y a todos que lo conocen.
La casa ya no está sola si estoy con él.
Si me recuesto sobre el sillón,
siempre estará a mi lado...
Benito e Imagine (2012)
Retrato (2012)
épocas universitarias (2011)
épocas universitarias 2 (2013)
Benito siendo Benito, y yo (2018)
PD. Canción: Aprendizaje de Sui Generis
martes, 11 de diciembre de 2018
Gerardo, el matemático poeta
Antes de comenzar a escribir, estuve buscando un repertorio musical de fondo para poder hacerlo.
Y rebusqué en mi memoria, y no sabia que poner.
Es que no tengo asociada ninguna canción o cantante para poder escribir sobre él.
Así que he puesto algunos boleros.
La importancia de las canciones sobre las personas.
.
.
.
Desde hace un buen tiempo he querido escribir sobre él.
A lo largo de mi vida he recopilado información en mi mente,
sobre las diversas historias que mi mamá me contaba de niña,
o que escuchaba de mis tíos en las reuniones familiares, o cuando venían a Lima.
He estado prolongando esto, quizás ahora es el momento.
No sé como comenzar realmente, pero será conmovedor.
Dos acontecimientos llevaron a que ahora pueda escribirle.
Hoy en el trabajo, escuchaba una entrevista de Renato Cisneros acerca de su libro Dejarás la Tierra, sobre sus raíces familiares.
Y ayer en la noche, mientras cenaba con mi mamá en la casa, pude mostrarle las fotos que tomé de Chacas. Al finalizar, me dijo algo que quizás no recordaba, pero fue nuevo para mí, incluso lo que dijo fue una respuesta que estaba buscando por un tiempo.
Mi abuelo Gerardo falleció en Huaraz, hace 40 años.
Hace dos semanas estuve en Huaraz, y mientras estaba ahí, me preguntaba por que me gustaba tanto esa ciudad.
Ahora tiene sentido, y me conmueve. No lo sabía.
.
.
.
Cuando era niña, mi mamá solía contarme historias acerca de su padre.
( y al recordar puedo volver a sentir, y conmoverme, es raro porque siempre quise escribir sobre esto)
Mi mamá vivió con su padre Gerardo, su madrastra Carolina y sus medios hermanos en Lince, en una quinta de la Av. Arenales.
Era la mayor de 7 hermanos, y la que tenía que ser el ejemplo de los demás.
Mi abuelo tenía una jugueria en la parte delantera de la quinta y la que se hacía cargo era mi mamá, alternando sus tiempos entre el colegio y la juguería.
Mi abuelo estudiaba en la Universidad, y enseñaba matemáticas en el Colegio Ricardo Palma. Solía ser un profesor exigente, y renegaba de la falta de criterio y conocimientos básicos de algunos de sus alumnos... no duró mucho.
Después de algunos años, se trasladaron a Trujillo por algunos problemas económicos, y les ofrecieron una oferta de venta de un terreno. Mi mamá tenía 18 años cuando esto pasó, y sus hermanos entre 5 a 15 años. Por ser la mayor, tuvo que trabajar en vez de estudiar. Aunque ella siempre trabajaba y estudiaba.
(En otra entrada escribiré sobre ella)
Mi abuelo era una persona seria, correcta, exigente, y por los tiempos, quizás un poco machista.
"No tendré riquezas, pero les dejo la mejor herencia, que es la educación"
Era duro con los hijos, pero dulce con la hija menor.
Quizás su forma de expresar su amor era diferente.
Recuerdo dos historias que me contó mamá cuando era niña, y ella y yo solíamos llorar cuando lo hacía.
Mi mamá tenía 20/21 años, era una persona tranquila que trabajaba y estudiaba. Una tarde, después del trabajo, un compañero del trabajo ofreció llevarla a su casa, porque había paro de transportistas.
Llegó mas tarde de lo habitual. Mi abuelo, ya había escuchado historias malintencionadas, quizás, de parte de mi tía Carolina. Mi mamá ingresó a la casa, y él "le dió una cachetada que me tumbó al suelo". Mi abuelo la botó de la casa por ser haberse convertido en una persona impura. Pero después de un tiempo ella regresó, aunque después de eso, la relación de padre-hija no volvió a ser la misma.
A los 23, mi mamá decide viajar a Lima, porque sentía que Trujillo era muy pequeño para ella, no podía crecer.
Ella trabajaba como asistente en el Diario La Industria de Trujillo. Le iba bien pero no estaba satisfecha. Le comentó sobre esta idea a mi abuelo, pero no estuvo de acuerdo. Le decía que para que iba a irse a Lima, si ya tenía un trabajo, y que "te vas a Lima y te olvidarás de tu familia".
Después de esa conversación no hablaron por días.
Mi mamá ya había decidido viajar. Todos se despidieron de ella, menos él.
Se vino con una maleta y un pavo muerto que su tía le pudo dar.
Cuando mi mamá me contaba esto, ella lloraba, y a mí aún me logra conmover.
.
.
.
Mi abuelo falleció cuando ella tenía 25, mientras trabajaba y vivía en Lima.
Y ayer mi mamá me contó que él falleció en Huaraz.
Estaba trabajando en una mina, con su hermano.
"-Y tu sabes que tu abuelo era mujeriego. Allá estaba con una enfermera de la mina.
Y ella se enteró que tu abuelo tenia una esposa en Trujillo.
Y parece que murió envenenado, porque en la autopsia hallaron unos agentes tóxicos.
- ¿Y como se enteraron que estaba muerto?
- Tu abuelo vivía con otros compañeros, y ellos avisaron a la familia.
Dijeron que había sido por un paro cardíaco. Pero se dice también que fue por envenenamiento de esta persona."
Mi mamá nunca se pudo despedir de él.
.
.
.
"Y nunca te pudo conocer, Paola"
Recuerdo que a veces, cuando era niña, lo imaginaba, cuando mi mamá me contaba estas historias.
Ahora él tendría aproximadamente 90 años.
¿Cómo sería?
¿Estaría orgulloso de mí?
¿Sería exigente? ¿Renegón? ¿Me regañaría?
¿Me enseñaría sobre poesía, matemáticas, de la vida?
¿Me aconsejaría sobre el amor?
¿Yo le enseñaría sobre arquitectura, música, libros?
¿Nos reiríamos juntos?
¿Le tomaría muchas fotos sonriendo?
Me imagino todo eso, y recuerdo sus poesías.
Es como si tuviera dos conceptos de él.
Como padre y como persona.
Puedo lograr ver su interior.
"Amor es lo mas puro, lo mas sublime, y lo mas natural del acto humano, ya que por el nacemos y por el morimos; y una de sus tantas formas que es el amar, despejando de todo egoísmo e hipocresía se identifica con el mandato divino de amar para ser amado."
Christian Gerardo.
Canción: Algunas de Los Panchos y Natalia Lafourcade.
Y rebusqué en mi memoria, y no sabia que poner.
Es que no tengo asociada ninguna canción o cantante para poder escribir sobre él.
Así que he puesto algunos boleros.
La importancia de las canciones sobre las personas.
.
.
.
Desde hace un buen tiempo he querido escribir sobre él.
A lo largo de mi vida he recopilado información en mi mente,
sobre las diversas historias que mi mamá me contaba de niña,
o que escuchaba de mis tíos en las reuniones familiares, o cuando venían a Lima.
He estado prolongando esto, quizás ahora es el momento.
No sé como comenzar realmente, pero será conmovedor.
Dos acontecimientos llevaron a que ahora pueda escribirle.
Hoy en el trabajo, escuchaba una entrevista de Renato Cisneros acerca de su libro Dejarás la Tierra, sobre sus raíces familiares.
Y ayer en la noche, mientras cenaba con mi mamá en la casa, pude mostrarle las fotos que tomé de Chacas. Al finalizar, me dijo algo que quizás no recordaba, pero fue nuevo para mí, incluso lo que dijo fue una respuesta que estaba buscando por un tiempo.
Mi abuelo Gerardo falleció en Huaraz, hace 40 años.
Hace dos semanas estuve en Huaraz, y mientras estaba ahí, me preguntaba por que me gustaba tanto esa ciudad.
Ahora tiene sentido, y me conmueve. No lo sabía.
.
.
.
Cuando era niña, mi mamá solía contarme historias acerca de su padre.
( y al recordar puedo volver a sentir, y conmoverme, es raro porque siempre quise escribir sobre esto)
Mi mamá vivió con su padre Gerardo, su madrastra Carolina y sus medios hermanos en Lince, en una quinta de la Av. Arenales.
Era la mayor de 7 hermanos, y la que tenía que ser el ejemplo de los demás.
Mi abuelo tenía una jugueria en la parte delantera de la quinta y la que se hacía cargo era mi mamá, alternando sus tiempos entre el colegio y la juguería.
Mi abuelo estudiaba en la Universidad, y enseñaba matemáticas en el Colegio Ricardo Palma. Solía ser un profesor exigente, y renegaba de la falta de criterio y conocimientos básicos de algunos de sus alumnos... no duró mucho.
Después de algunos años, se trasladaron a Trujillo por algunos problemas económicos, y les ofrecieron una oferta de venta de un terreno. Mi mamá tenía 18 años cuando esto pasó, y sus hermanos entre 5 a 15 años. Por ser la mayor, tuvo que trabajar en vez de estudiar. Aunque ella siempre trabajaba y estudiaba.
(En otra entrada escribiré sobre ella)
Mi abuelo era una persona seria, correcta, exigente, y por los tiempos, quizás un poco machista.
"No tendré riquezas, pero les dejo la mejor herencia, que es la educación"
Era duro con los hijos, pero dulce con la hija menor.
Quizás su forma de expresar su amor era diferente.
Recuerdo dos historias que me contó mamá cuando era niña, y ella y yo solíamos llorar cuando lo hacía.
Mi mamá tenía 20/21 años, era una persona tranquila que trabajaba y estudiaba. Una tarde, después del trabajo, un compañero del trabajo ofreció llevarla a su casa, porque había paro de transportistas.
Llegó mas tarde de lo habitual. Mi abuelo, ya había escuchado historias malintencionadas, quizás, de parte de mi tía Carolina. Mi mamá ingresó a la casa, y él "le dió una cachetada que me tumbó al suelo". Mi abuelo la botó de la casa por ser haberse convertido en una persona impura. Pero después de un tiempo ella regresó, aunque después de eso, la relación de padre-hija no volvió a ser la misma.
A los 23, mi mamá decide viajar a Lima, porque sentía que Trujillo era muy pequeño para ella, no podía crecer.
Ella trabajaba como asistente en el Diario La Industria de Trujillo. Le iba bien pero no estaba satisfecha. Le comentó sobre esta idea a mi abuelo, pero no estuvo de acuerdo. Le decía que para que iba a irse a Lima, si ya tenía un trabajo, y que "te vas a Lima y te olvidarás de tu familia".
Después de esa conversación no hablaron por días.
Mi mamá ya había decidido viajar. Todos se despidieron de ella, menos él.
Se vino con una maleta y un pavo muerto que su tía le pudo dar.
Cuando mi mamá me contaba esto, ella lloraba, y a mí aún me logra conmover.
.
.
.
Mi abuelo falleció cuando ella tenía 25, mientras trabajaba y vivía en Lima.
Y ayer mi mamá me contó que él falleció en Huaraz.
Estaba trabajando en una mina, con su hermano.
"-Y tu sabes que tu abuelo era mujeriego. Allá estaba con una enfermera de la mina.
Y ella se enteró que tu abuelo tenia una esposa en Trujillo.
Y parece que murió envenenado, porque en la autopsia hallaron unos agentes tóxicos.
- ¿Y como se enteraron que estaba muerto?
- Tu abuelo vivía con otros compañeros, y ellos avisaron a la familia.
Dijeron que había sido por un paro cardíaco. Pero se dice también que fue por envenenamiento de esta persona."
Mi mamá nunca se pudo despedir de él.
.
.
.
"Y nunca te pudo conocer, Paola"
Recuerdo que a veces, cuando era niña, lo imaginaba, cuando mi mamá me contaba estas historias.
Ahora él tendría aproximadamente 90 años.
¿Cómo sería?
¿Estaría orgulloso de mí?
¿Sería exigente? ¿Renegón? ¿Me regañaría?
¿Me enseñaría sobre poesía, matemáticas, de la vida?
¿Me aconsejaría sobre el amor?
¿Yo le enseñaría sobre arquitectura, música, libros?
¿Nos reiríamos juntos?
¿Le tomaría muchas fotos sonriendo?
Me imagino todo eso, y recuerdo sus poesías.
Es como si tuviera dos conceptos de él.
Como padre y como persona.
Puedo lograr ver su interior.
"Amor es lo mas puro, lo mas sublime, y lo mas natural del acto humano, ya que por el nacemos y por el morimos; y una de sus tantas formas que es el amar, despejando de todo egoísmo e hipocresía se identifica con el mandato divino de amar para ser amado."
Christian Gerardo.
Canción: Algunas de Los Panchos y Natalia Lafourcade.
lunes, 3 de diciembre de 2018
Una mirada al cielo
(Lo primero que escribí fue el titulo de esta entrada, sin conocer lo que acabo de enterarme ahora)
Antes de iniciar esto, acabo de enterarme en estos precisos momentos que el padre fundador de la Operación Matto Grosso falleció ayer en la noche, en Lima.
Y me ha conmovido, porque yo estuve en ese pueblo este fin de semana.
Le acabo de comentar a mi mamá y me dijo "Fuiste a despedirte".
Y me pone filin.
Que coincidencia haber conocido Chacas en sus últimos días.
Coincidir en el tiempo con él.
Y hoy temprano me preguntaron por qué había decidido ir a Chacas, y solo respondí que siempre quise quedarme en un pueblito alejado de la ciudad.
Y ahora entiendo por qué fue este fin de semana.
Así lo sentí al despedirme de Chacas, este sábado.
Putamadre, es inevitable llorar, después de haber conocido a las personas de ese lugar y sentir el cariño y amor a esa Operación y a ese Padre.
Putamadre.
Ahora comienzo con esto y veo que todo coincide, todas las frases que escuché de las personas en ese pueblo, ahora encajan.
Chacas está a casi tres horas de Huaraz.
Decidí viajar este fin de semana, tenía un pasaje de cortesía así que no la pensé.
Tomé un colectivo, junto a una pareja de huaracinos.
El camino hacia ese lugar es mágico. Tras pasar Carhuaz, todo se convierte en un camino repleto de curvas. Logras pasar el túnel Punta Olímpica que enlaza el Callejón de Huaylas con la zona de Conchucos.
Yo simplemente estaba extasiada.
El paisaje es bello, tener a la cordillera tan de cerca.
Llegué casi al mediodía a Chacas, es un pueblito pequeño y acogedor.
El sol abrigaba, y contrastaba con aquel pueblo.
Su plaza es sencilla, pero su simpleza es encantadora.
Es un pueblito que tiene una personalidad propia.
Muy arraigada a sus raíces.
Comí algo, y comencé con mi camino, sin rumbo, para variar.
Fui al Museo Arquelógico, y le pregunté al guía sobre los talleres de Don Bosco.
Me contó que solo atendían de lunes a viernes, pero que podía hacer una excepción.
Me indicó por donde ir, que vaya, busque al portero y que vaya de su parte, que me atenderían.
No tenía mucha fe, pero quise intentarlo.
Llegué al lugar, pero no había nadie. Dudé por un momento sobre la elección de ese pueblito.
Y de la nada, apareció.
El señor, muy amable, me invitó a pasar a la sala de ventas de las artesanías ubicada en el primer piso.
Desconfié por un segundo, pero no perdía nada.
Adentro, conversamos un poco, le conté que era de Lima y que era arquitecta, y que me había interesado conocer ese pueblo, por su arquitectura y su arte.
Ya al salir, me dijo que los talleres solo atendían hasta los viernes.
Bajé la cabeza, sintiéndome perdedora.
Pero parece que pude convencerlo, y me dijo que podía enseñarme un salón.
No llegué a escucharle a cual exactamente, solo le hacia preguntas mientras subíamos las escaleras.
Le pregunté si los talleres eran gratuitos para los niños. Me dijo que si, que se les enseñaban desde niños, y que al terminar ellos decidían si continuar en los talleres o dejarlo.
"Muchos se han ido buscando el éxito, están en otras ciudades".
Cuando me dijo eso, me quedé pensando.
Me quedé pensando a que se refería con éxito.
Seguía subiendo las escaleras, mientras pensaba en eso.
"Aquí es". Abrió la puerta y era el taller de Escultura.
Creo que pude recomponerme luego de algunos segundos.
El sitio era bello.
Era un amplio salón con un techo alto, de dos aguas. Ventanas altas, bien iluminado.
Habían estantes contra las paredes.
Estantes repletas de maquetas de esculturas.
Me quedé fascinada.
Inmediatamente le pregunté si podía tomar fotos.
Pude tomar fotos a todo lo que podía, rápidamente, porque el señor estaba un poco apurado.
Creo que expresaba mucho porque pude notar la sonrisa del señor.
Entramos a un salón contiguo.
Y adentro se encontraba un chico trabajando en una escultura de una vaca.
Lo saludé sonriendo.
Me acerqué a él y le pregunté si le podía tomar una foto.
Me dijo que si un poco avergonzado, porque se limpió un poco la cara con sus manos.
Yo solo decía pude decir "wow, que bonito"
Quería preguntarle algo, pero no se porque no lo hice.
Quería preguntarle que es lo que sentía al momento de hacer esas esculturas.
Le dije que estaba muy bonito, y me respondió avergonzado con un "gracias".
El señor me dijo que solo tenía llaves de ese salón, porque su compañero no estaba.
Así que salimos y para mi buena suerte, nos encontramos con el otro señor.
Marcos, era un poco tímido y reservado.
Me llevó al salón de Carpintería.
Solo no dejaba de sonreír.
Me sentía afortunada de estar en ese sitio.
Le hice varias preguntas, para variar.
También se reía de mis expresiones y caras.
Le pregunté acerca de esta Operación Matto Grosso.
Me dijo que el padre Ugo, era italiano y que habia llegado en los 70's a Chacas.
Luego del terremoto, pudo reconstruir la Iglesia Principal, y fundó esa Operación
con la ayuda de otros voluntarios y que ahora hay varios voluntarios italianos.
Yo lo escuchaba atentamente imaginándome lo que me contaba.
Le pregunté, "¿y desde que edad conoce al Padre?"
y aún recuerdo su expresión y su mirada al responderme.
"El es como un padre para todos los chacasinos, yo lo conozco desde los 15 años"
Sonreí.
Lo sentí, sentí sus palabras y su agradecimiento, y por eso pude conmoverme al leer la noticia hace un rato.
Ya en el primer piso, nos encontramos con un padre de la Operación y una pareja de italianos.
Pude ver el respeto y cariño de parte de Marcos hacia el padre.
Le dije que volvería el domingo.
Salí con el corazón contento de ese lugar.
Continué mi camino hacia el Hospital Mama Ashu, que también es parte de la Operación.
Su arquitectura es bella.
Con balcones de tallados de madero al estilo barroco.
Pude tomar varias fotografías.
Regresé a la plaza y me senté en las escaleras afuera de la Iglesia.
Estuve ahí por un largo rato.
Mi celular no tenía batería así que todo estaba yendo muy bien.
Pude observar a las personas, contemplarlos.
Me di cuenta que en la simplicidad encontraban su felicidad.
Pude ver a un niño jugando a la pelota con su mamá, y era feliz.
No se cansaba.
Tambien pude ver a algunas señoras sentadas en el cesped, conversando,
a los perros jugar con los niños en la plaza/cesped.
(Sin celular ni aparatos tecnológicos!!)
Su simpleza es cautivante, atractiva, acogedora.
Otra de las razones porque que quise ir a un pueblo alejado, fue para fotografiar a las estrellas.
Tras caminar algunas cuadras, encontré una calle oscura.
Una abuelita se acercó, curiosa. Le dije que estaba tomando foto a las estrellas, sonriendo.
Miró al cielo, y dijo "Ohh, si, hay muchas"
Sonreí.
Tomé algunas fotografías pero no me convencían.
Seguí caminando, y tomé otras mas.
Pude emocionarme al intentar tomar esas fotos, era la primera vez que hacía eso.
Y ahora son unas de mis fotos favoritas de la vida.
El amanecer en Chacas es bello.
Me desperté temprano y salí a buscar un buen desayuno.
Pero habia olvidado que el pueblo era pequeño y no había un sitio en donde tomarlo.
Solo una señora con su puesto en la calle.
Le pregunté pero me dijo que ya se le habia acabado, pero que al lado, en la tienda tambien vendían.
Entré a la tiendita, sencilla, y pregunté rápidamente por el desayuno.
El señor muy amable, me invitó a sentarme en la mesa.
Fui feliz al poder tomar mi quinua con manzana y mi pan con tortilla.
La tv estaba prendida, el señor veía Tv Perú.
Al rato, presentan un reportaje sobre Julio Ramon Ribeyro.
En ese momento, me sentí afortunada de que a la señora se le haya terminado el desayuno,
y yo, haya podido entrar a sentarme a la tienda para poder ver ese reportaje.
Todo coincidía.
Al lado, estaba una señora comiendo con su niñito.
La misa de las 8am ya estaba a punto de comenzar.
Al salir, pude ver a varios niños y niñas esperando afuera de la Iglesia para entrar a misa.
Algunos llegaban corriendo.
Podías ver aproximadamente a unos 100 niños.
Podría decir que casi todos los niños de Chacas.
Fue bonito apreciar eso.
Me fui triste de Chacas.
Es un pueblito humilde.
Me gustó mucho.
Ya en el colectivo de regreso.
El chofer y la pareja que estaba sentada en la parte posterior, conversaban sobre un accidente que hubo en la carretera camino a Chacas, el sábado en la tarde.
Mientras hablaban me quedé pensando.
Comentaban que hubo un muerto, y que el chofer pudo pasar en el momento de la tragedia,
y estuvo ayudando a algunos.
"Había una chica que estaba tendida, respiraba con las justas. Como es la muerte no? Parecen pescados, respiran y se van, y vuelven a respirar y ya se mueren"
Pasamos por el lugar del accidente, y pude imaginarlo.
.
.
.
.
Ya en Huaraz, fui a una plaza, y me senté un rato.
Cerca mio, estaban sentadas dos señoras mayores.
Pude escuchar algo de su conversación.
"Como es la vida no, señora?
Un día estás y al otro no estás.
Que será de nosotras."
Me dejó pensando, para variar.
Y ahora, esas frases coinciden con la noticia del fallecimiento del Padre Ugo.
Que bueno que pude ir este fin de semana a Chacas.
Ahora entiendo por que.
PD.
Canción: Bajan-Spinetta.
Antes de iniciar esto, acabo de enterarme en estos precisos momentos que el padre fundador de la Operación Matto Grosso falleció ayer en la noche, en Lima.
Y me ha conmovido, porque yo estuve en ese pueblo este fin de semana.
Le acabo de comentar a mi mamá y me dijo "Fuiste a despedirte".
Y me pone filin.
Que coincidencia haber conocido Chacas en sus últimos días.
Coincidir en el tiempo con él.
Y hoy temprano me preguntaron por qué había decidido ir a Chacas, y solo respondí que siempre quise quedarme en un pueblito alejado de la ciudad.
Y ahora entiendo por qué fue este fin de semana.
Así lo sentí al despedirme de Chacas, este sábado.
Putamadre, es inevitable llorar, después de haber conocido a las personas de ese lugar y sentir el cariño y amor a esa Operación y a ese Padre.
Putamadre.
Ahora comienzo con esto y veo que todo coincide, todas las frases que escuché de las personas en ese pueblo, ahora encajan.
Chacas está a casi tres horas de Huaraz.
Decidí viajar este fin de semana, tenía un pasaje de cortesía así que no la pensé.
Tomé un colectivo, junto a una pareja de huaracinos.
El camino hacia ese lugar es mágico. Tras pasar Carhuaz, todo se convierte en un camino repleto de curvas. Logras pasar el túnel Punta Olímpica que enlaza el Callejón de Huaylas con la zona de Conchucos.
Yo simplemente estaba extasiada.
El paisaje es bello, tener a la cordillera tan de cerca.
Llegué casi al mediodía a Chacas, es un pueblito pequeño y acogedor.
El sol abrigaba, y contrastaba con aquel pueblo.
Su plaza es sencilla, pero su simpleza es encantadora.
Es un pueblito que tiene una personalidad propia.
Muy arraigada a sus raíces.
Comí algo, y comencé con mi camino, sin rumbo, para variar.
Fui al Museo Arquelógico, y le pregunté al guía sobre los talleres de Don Bosco.
Me contó que solo atendían de lunes a viernes, pero que podía hacer una excepción.
Me indicó por donde ir, que vaya, busque al portero y que vaya de su parte, que me atenderían.
No tenía mucha fe, pero quise intentarlo.
Llegué al lugar, pero no había nadie. Dudé por un momento sobre la elección de ese pueblito.
Y de la nada, apareció.
El señor, muy amable, me invitó a pasar a la sala de ventas de las artesanías ubicada en el primer piso.
Desconfié por un segundo, pero no perdía nada.
Adentro, conversamos un poco, le conté que era de Lima y que era arquitecta, y que me había interesado conocer ese pueblo, por su arquitectura y su arte.
Ya al salir, me dijo que los talleres solo atendían hasta los viernes.
Bajé la cabeza, sintiéndome perdedora.
Pero parece que pude convencerlo, y me dijo que podía enseñarme un salón.
No llegué a escucharle a cual exactamente, solo le hacia preguntas mientras subíamos las escaleras.
Le pregunté si los talleres eran gratuitos para los niños. Me dijo que si, que se les enseñaban desde niños, y que al terminar ellos decidían si continuar en los talleres o dejarlo.
"Muchos se han ido buscando el éxito, están en otras ciudades".
Cuando me dijo eso, me quedé pensando.
Me quedé pensando a que se refería con éxito.
Seguía subiendo las escaleras, mientras pensaba en eso.
"Aquí es". Abrió la puerta y era el taller de Escultura.
Creo que pude recomponerme luego de algunos segundos.
El sitio era bello.
Era un amplio salón con un techo alto, de dos aguas. Ventanas altas, bien iluminado.
Habían estantes contra las paredes.
Estantes repletas de maquetas de esculturas.
Me quedé fascinada.
Inmediatamente le pregunté si podía tomar fotos.
Pude tomar fotos a todo lo que podía, rápidamente, porque el señor estaba un poco apurado.
Creo que expresaba mucho porque pude notar la sonrisa del señor.
Entramos a un salón contiguo.
Y adentro se encontraba un chico trabajando en una escultura de una vaca.
Lo saludé sonriendo.
Me acerqué a él y le pregunté si le podía tomar una foto.
Me dijo que si un poco avergonzado, porque se limpió un poco la cara con sus manos.
Yo solo decía pude decir "wow, que bonito"
Quería preguntarle algo, pero no se porque no lo hice.
Quería preguntarle que es lo que sentía al momento de hacer esas esculturas.
Le dije que estaba muy bonito, y me respondió avergonzado con un "gracias".
El señor me dijo que solo tenía llaves de ese salón, porque su compañero no estaba.
Así que salimos y para mi buena suerte, nos encontramos con el otro señor.
Marcos, era un poco tímido y reservado.
Me llevó al salón de Carpintería.
Solo no dejaba de sonreír.
Me sentía afortunada de estar en ese sitio.
Le hice varias preguntas, para variar.
También se reía de mis expresiones y caras.
Le pregunté acerca de esta Operación Matto Grosso.
Me dijo que el padre Ugo, era italiano y que habia llegado en los 70's a Chacas.
Luego del terremoto, pudo reconstruir la Iglesia Principal, y fundó esa Operación
con la ayuda de otros voluntarios y que ahora hay varios voluntarios italianos.
Yo lo escuchaba atentamente imaginándome lo que me contaba.
Le pregunté, "¿y desde que edad conoce al Padre?"
y aún recuerdo su expresión y su mirada al responderme.
"El es como un padre para todos los chacasinos, yo lo conozco desde los 15 años"
Sonreí.
Lo sentí, sentí sus palabras y su agradecimiento, y por eso pude conmoverme al leer la noticia hace un rato.
Ya en el primer piso, nos encontramos con un padre de la Operación y una pareja de italianos.
Pude ver el respeto y cariño de parte de Marcos hacia el padre.
Le dije que volvería el domingo.
Salí con el corazón contento de ese lugar.
Continué mi camino hacia el Hospital Mama Ashu, que también es parte de la Operación.
Su arquitectura es bella.
Con balcones de tallados de madero al estilo barroco.
Pude tomar varias fotografías.
Regresé a la plaza y me senté en las escaleras afuera de la Iglesia.
Estuve ahí por un largo rato.
Mi celular no tenía batería así que todo estaba yendo muy bien.
Pude observar a las personas, contemplarlos.
Me di cuenta que en la simplicidad encontraban su felicidad.
Pude ver a un niño jugando a la pelota con su mamá, y era feliz.
No se cansaba.
Tambien pude ver a algunas señoras sentadas en el cesped, conversando,
a los perros jugar con los niños en la plaza/cesped.
(Sin celular ni aparatos tecnológicos!!)
Su simpleza es cautivante, atractiva, acogedora.
Otra de las razones porque que quise ir a un pueblo alejado, fue para fotografiar a las estrellas.
Tras caminar algunas cuadras, encontré una calle oscura.
Una abuelita se acercó, curiosa. Le dije que estaba tomando foto a las estrellas, sonriendo.
Miró al cielo, y dijo "Ohh, si, hay muchas"
Sonreí.
Tomé algunas fotografías pero no me convencían.
Seguí caminando, y tomé otras mas.
Pude emocionarme al intentar tomar esas fotos, era la primera vez que hacía eso.
Y ahora son unas de mis fotos favoritas de la vida.
El amanecer en Chacas es bello.
Me desperté temprano y salí a buscar un buen desayuno.
Pero habia olvidado que el pueblo era pequeño y no había un sitio en donde tomarlo.
Solo una señora con su puesto en la calle.
Le pregunté pero me dijo que ya se le habia acabado, pero que al lado, en la tienda tambien vendían.
Entré a la tiendita, sencilla, y pregunté rápidamente por el desayuno.
El señor muy amable, me invitó a sentarme en la mesa.
Fui feliz al poder tomar mi quinua con manzana y mi pan con tortilla.
La tv estaba prendida, el señor veía Tv Perú.
Al rato, presentan un reportaje sobre Julio Ramon Ribeyro.
En ese momento, me sentí afortunada de que a la señora se le haya terminado el desayuno,
y yo, haya podido entrar a sentarme a la tienda para poder ver ese reportaje.
Todo coincidía.
Al lado, estaba una señora comiendo con su niñito.
La misa de las 8am ya estaba a punto de comenzar.
Al salir, pude ver a varios niños y niñas esperando afuera de la Iglesia para entrar a misa.
Algunos llegaban corriendo.
Podías ver aproximadamente a unos 100 niños.
Podría decir que casi todos los niños de Chacas.
Fue bonito apreciar eso.
Me fui triste de Chacas.
Es un pueblito humilde.
Me gustó mucho.
Ya en el colectivo de regreso.
El chofer y la pareja que estaba sentada en la parte posterior, conversaban sobre un accidente que hubo en la carretera camino a Chacas, el sábado en la tarde.
Mientras hablaban me quedé pensando.
Comentaban que hubo un muerto, y que el chofer pudo pasar en el momento de la tragedia,
y estuvo ayudando a algunos.
"Había una chica que estaba tendida, respiraba con las justas. Como es la muerte no? Parecen pescados, respiran y se van, y vuelven a respirar y ya se mueren"
Pasamos por el lugar del accidente, y pude imaginarlo.
.
.
.
.
Ya en Huaraz, fui a una plaza, y me senté un rato.
Cerca mio, estaban sentadas dos señoras mayores.
Pude escuchar algo de su conversación.
"Como es la vida no, señora?
Un día estás y al otro no estás.
Que será de nosotras."
Me dejó pensando, para variar.
Y ahora, esas frases coinciden con la noticia del fallecimiento del Padre Ugo.
Que bueno que pude ir este fin de semana a Chacas.
Ahora entiendo por que.
PD.
Canción: Bajan-Spinetta.
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