El titulo se debe a que hoy volví a escucharlo.
(En realidad no se me ocurría nada)
Día productivo y ameno de una desempleada #34
Seleccioné algunas fotografías para imprimirlas.
Fui al técnico a ver si había podido reparar mi cámara.
Un minuto de silencio por favor.
Si, me acompañó desde el 2012, pero el accidente del año pasado lo mató.
Sin cámara por ahora :(
Compré un USB nuevo porque se me perdió el que tenia.
(Bueno, olvidé donde lo dejé, estaba con mi llaverito de Totoro que compré en Bs As)
Debido a la muerte súbita de mi cámara, y el dolor causado, decidí que debía de ser compensado con algún interés nuevo.
Plantas.
Caminé hasta el Mercado de Flores de Barranco.
Previa búsqueda en Google Maps. Fiel compañero para los caminantes.
Audífonos, buena música, y listo.
Compré unos cactus y suculentas.
Si, cactus. He leído que posee algunos beneficios, y no necesitan de muchos cuidados.
O sea, perfecto para mi:
"Los cactus o tunitas se asemejan al ser humano, en su más íntima esencia se cubren de espinas para evitar que los dañen, pero al mismo tiempo en situaciones favorables brindan las más hermosas flores."
De regreso, pasó algo extraño que me dejó pensando.
Estaba en el paradero, un señor ciego bajó del micro. Una señora le preguntó hacia donde se dirigía, y éste le indicó que quería cruzar la pista y si le podía ayudar a hacerlo. La señora se negó, y nadie mas dijo nada, demostrando su indiferencia.
Yo (con mis plantas en las manos), le dije que lo ayudaría.
Caminamos cierto trecho, porque el micro lo había dejado a mitad de cuadra.
Caminamos hasta el crucero peatonal, por donde se debe de cruzar. #silosesoyunapesada.
Lo dejé en Plaza Vea. El señor me dijo "gracias hija"
Regresé de nuevo al paradero a esperar "El Chama".
Me quedé pensando.
¿Cuan indiferentes podemos ser?
¿Cuan egoístas, que solo pensamos en nuestros problemas, podemos ser?
¿Como se lleva una vida así?
Y reconozco que quizás, antes, fui uno de ellos.
Hoy soy mas consciente y me propuse a ayudar cada que pase por una situación como esa.
Me sentí bien.
Por un momento me sentí Mathilda, con mis plantas en mano.
Ya en casa, hice panqueques con mi amiga y conversamos de la vida.
De nuestros miedos, dudas y certezas, de nuestras tristezas y alegrías.
Recordamos cosas.
Mi mamá me volvió a preguntar.
Solo me reí. Esquivé sus preguntas y añoranzas.
Ahora quise escribir, para no olvidar este día.
No quiero olvidar...
miércoles, 4 de julio de 2018
lunes, 2 de julio de 2018
Sueño desagradable que produce angustia, ansiedad...
Es una de las pocas veces que he tenido este tipo de sueño.
De esos que te paralizan y también te aceleran, el corazón.
Soñé que estaba sentada en el sillón. Si, el mismo sillón.
Conversaba con una mujer. Ella sentada en la mesa.
De pronto, se escuchan disparos. Volteo hacia la ventana y ya no estaba en el quinto piso, sino en el primer piso, con vista hacia la Vía Expresa.
Me asusto y le digo que se proteja de las balas perdidas, agachando mi cabeza.
Veo otra vez hacia la ventana. Una ambulancia se había estacionado cerca.
Se escuchaban gritos y desesperación.
Se logra ver a una niña, sangrando. La bala le había impactado en la cara.
Cerré los ojos fuertemente.
Los abro, y otra vez estoy sentada en el sillón, como si nada hubiese pasado.
Un señor moreno, y con barba se acerca. Yo la miro y ella sigue tranquila sentada.
De pronto, el me coge del cuello y me tira al suelo, sin soltarme.
Yo me asusto y no logro reaccionar, estoy paralizada, no puedo hablar.
Solo podía verlo y pensar muchas cosas. Quería que ella haga algo, pero no lo hizo.
Lo miro a los ojos fijamente, mientras me desabrocha la blusa.
Recuerdo su cara, claramente.
Como si fuese una foto.
Mi corazón latía rápido.
Me desperté de golpe.
Realmente mi corazón estaba acelerado.
No me moví. No podía hacerlo del susto.
Estaba todo oscuro.
Aun no podía reaccionar.
Recuerdo que lo primero que pensé fue, "ya no quiero salir de mi casa, tengo miedo"
Me calmé, pude moverme y me di cuenta que solo había sido una pesadilla.
Realmente ha sido difícil escribirlo, hasta ahora lo recuerdo y me asusta.
Nunca había soñado algo así.
28/06/17
De esos que te paralizan y también te aceleran, el corazón.
Soñé que estaba sentada en el sillón. Si, el mismo sillón.
Conversaba con una mujer. Ella sentada en la mesa.
De pronto, se escuchan disparos. Volteo hacia la ventana y ya no estaba en el quinto piso, sino en el primer piso, con vista hacia la Vía Expresa.
Me asusto y le digo que se proteja de las balas perdidas, agachando mi cabeza.
Veo otra vez hacia la ventana. Una ambulancia se había estacionado cerca.
Se escuchaban gritos y desesperación.
Se logra ver a una niña, sangrando. La bala le había impactado en la cara.
Cerré los ojos fuertemente.
Los abro, y otra vez estoy sentada en el sillón, como si nada hubiese pasado.
Un señor moreno, y con barba se acerca. Yo la miro y ella sigue tranquila sentada.
De pronto, el me coge del cuello y me tira al suelo, sin soltarme.
Yo me asusto y no logro reaccionar, estoy paralizada, no puedo hablar.
Solo podía verlo y pensar muchas cosas. Quería que ella haga algo, pero no lo hizo.
Lo miro a los ojos fijamente, mientras me desabrocha la blusa.
Recuerdo su cara, claramente.
Como si fuese una foto.
Mi corazón latía rápido.
Me desperté de golpe.
Realmente mi corazón estaba acelerado.
No me moví. No podía hacerlo del susto.
Estaba todo oscuro.
Aun no podía reaccionar.
Recuerdo que lo primero que pensé fue, "ya no quiero salir de mi casa, tengo miedo"
Me calmé, pude moverme y me di cuenta que solo había sido una pesadilla.
Realmente ha sido difícil escribirlo, hasta ahora lo recuerdo y me asusta.
Nunca había soñado algo así.
28/06/17
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