miércoles, 4 de julio de 2018

Pescado Rabioso/ Cámara, cactus y panqueques

El titulo se debe a que hoy volví a escucharlo.
(En realidad no se me ocurría nada)

Día productivo y ameno de una desempleada #34

Seleccioné algunas fotografías para imprimirlas.
Fui al técnico a ver si había podido reparar mi cámara.
Un minuto de silencio por favor.
Si, me acompañó desde el 2012, pero el accidente del año pasado lo mató.
Sin cámara por ahora :(

Compré un USB nuevo porque se me perdió el que tenia.
(Bueno, olvidé donde lo dejé, estaba con mi llaverito de Totoro que compré en Bs As)

Debido a la muerte súbita de mi cámara, y el dolor causado, decidí que debía de ser compensado con algún interés nuevo.
Plantas.

Caminé hasta el Mercado de Flores de Barranco.
Previa búsqueda en Google Maps. Fiel compañero para los caminantes.
Audífonos, buena música, y listo.

Compré unos cactus y suculentas.
Si, cactus. He leído que posee algunos beneficios, y no necesitan de muchos cuidados.
O sea, perfecto para mi:

"Los cactus o tunitas se asemejan al ser humano, en su más íntima esencia se cubren de espinas para evitar que los dañen, pero al mismo tiempo en situaciones favorables brindan las más hermosas flores."

De regreso, pasó algo extraño que me dejó pensando.
Estaba en el paradero, un señor ciego bajó del micro. Una señora le preguntó hacia donde se dirigía,  y éste le indicó que quería cruzar la pista y si le podía ayudar a hacerlo. La señora se negó, y nadie mas dijo nada, demostrando su indiferencia.

Yo (con mis plantas en las manos), le dije que lo ayudaría.
Caminamos cierto trecho, porque el micro lo había dejado a mitad de cuadra.
Caminamos hasta el crucero peatonal, por donde se debe de cruzar. #silosesoyunapesada.
Lo dejé en Plaza Vea. El señor me dijo "gracias hija"
Regresé de nuevo al paradero a esperar "El Chama".

Me quedé pensando.
¿Cuan indiferentes podemos ser?
¿Cuan egoístas, que solo pensamos en nuestros problemas, podemos ser?
¿Como se lleva una vida así?

Y reconozco que quizás, antes, fui uno de ellos.
Hoy soy mas consciente y me propuse a ayudar cada que pase por una situación como esa.
Me sentí bien.

Por un momento me sentí Mathilda, con mis plantas en mano.
Ya en casa, hice panqueques con mi amiga y conversamos de la vida.
De nuestros miedos, dudas y certezas, de nuestras tristezas y alegrías.
Recordamos cosas.

Mi mamá me volvió a preguntar.
Solo me reí. Esquivé sus preguntas y añoranzas.

Ahora quise escribir, para no olvidar este día.
No quiero olvidar...



No hay comentarios:

Publicar un comentario