lunes, 3 de diciembre de 2018

Una mirada al cielo

(Lo primero que escribí fue el titulo de esta entrada, sin conocer lo que acabo de enterarme ahora)

Antes de iniciar esto, acabo de enterarme en estos precisos momentos que el padre fundador de la Operación Matto Grosso falleció ayer en la noche, en Lima.

Y me ha conmovido, porque yo estuve en ese pueblo este fin de semana.
Le acabo de comentar a mi mamá y me dijo "Fuiste a despedirte".
Y me pone filin.

Que coincidencia haber conocido Chacas en sus últimos días.
Coincidir en el tiempo con él.
Y hoy temprano me preguntaron por qué había decidido ir a Chacas, y solo respondí que siempre quise quedarme en un pueblito alejado de la ciudad.
Y ahora entiendo por qué fue este fin de semana.
Así lo sentí al despedirme de Chacas, este sábado.
Putamadre, es inevitable llorar, después de haber conocido a las personas de ese lugar y sentir el cariño y amor a esa Operación y a ese Padre.

Putamadre.
Ahora comienzo con esto y veo que todo coincide, todas las frases que escuché de las personas en ese pueblo, ahora encajan.

Chacas está a casi tres horas de Huaraz.
Decidí viajar este fin de semana, tenía un pasaje de cortesía así que no la pensé.
Tomé un colectivo, junto a una pareja de huaracinos.
El camino hacia ese lugar es mágico. Tras pasar Carhuaz, todo se convierte en un camino repleto de curvas. Logras pasar el túnel Punta Olímpica que enlaza el Callejón de Huaylas con la zona de Conchucos.
Yo simplemente estaba extasiada.
El paisaje es bello, tener a la cordillera tan de cerca.

Llegué casi al mediodía a Chacas, es un pueblito pequeño y acogedor.
El sol abrigaba, y contrastaba con aquel pueblo.
Su plaza es sencilla, pero su simpleza es encantadora.
Es un pueblito que tiene una personalidad propia.
Muy arraigada a sus raíces.

Comí algo, y comencé con mi camino, sin rumbo, para variar.
Fui al Museo Arquelógico, y le pregunté al guía sobre los talleres de Don Bosco.
Me contó que solo atendían de lunes a viernes, pero que podía hacer una excepción.
Me indicó por donde ir, que vaya, busque al portero y que vaya de su parte, que me atenderían.
No tenía mucha fe, pero quise intentarlo.

Llegué al lugar, pero no había nadie. Dudé por un momento sobre la elección de ese pueblito.
Y de la nada, apareció.
El señor, muy amable, me invitó a pasar a la sala de ventas de las artesanías ubicada en el primer piso.
Desconfié por un segundo, pero no perdía nada.
Adentro, conversamos un poco, le conté que era de Lima y que era arquitecta, y que me había interesado conocer ese pueblo, por su arquitectura y su arte.
Ya al salir, me dijo que los talleres solo atendían hasta los viernes.
Bajé la cabeza, sintiéndome perdedora.
Pero parece que pude convencerlo, y me dijo que podía enseñarme un salón.

No llegué a escucharle a cual exactamente, solo le hacia preguntas mientras subíamos las escaleras.
Le pregunté si los talleres eran gratuitos para los niños. Me dijo que si, que se les enseñaban desde niños, y que al terminar ellos decidían si continuar en los talleres o dejarlo.
"Muchos se han ido buscando el éxito, están en otras ciudades".
Cuando me dijo eso, me quedé pensando.
Me quedé pensando a que se refería con éxito.
Seguía subiendo las escaleras, mientras pensaba en eso.

"Aquí es". Abrió la puerta y era el taller de Escultura.
Creo que pude recomponerme luego de algunos segundos.
El sitio era bello.
Era un amplio salón con un techo alto, de dos aguas. Ventanas altas, bien iluminado.
Habían estantes contra las paredes.
Estantes repletas de maquetas de esculturas.
Me quedé fascinada.
Inmediatamente le pregunté si podía tomar fotos.
Pude tomar fotos a todo lo que podía, rápidamente, porque el señor estaba un poco apurado.
Creo que expresaba mucho porque pude notar la sonrisa del señor.

Entramos a un salón contiguo.
Y adentro se encontraba un chico trabajando en una escultura de una vaca.
Lo saludé sonriendo.
Me acerqué a él y le pregunté si le podía tomar una foto.
Me dijo que si un poco avergonzado, porque se limpió un poco la cara con sus manos.
Yo solo decía pude decir "wow, que bonito"
Quería preguntarle algo, pero no se porque no lo hice.
Quería preguntarle que es lo que sentía al momento de hacer esas esculturas.
Le dije que estaba muy bonito, y me respondió avergonzado con un "gracias".

El señor me dijo que solo tenía llaves de ese salón, porque su compañero no estaba.
Así que salimos y para mi buena suerte, nos encontramos con el otro señor.
Marcos, era un poco tímido y reservado.
Me llevó al salón de Carpintería.
Solo no dejaba de sonreír.
Me sentía afortunada de estar en ese sitio.
Le hice varias preguntas, para variar.
También se reía de mis expresiones y caras.

Le pregunté acerca de esta Operación Matto Grosso.
Me dijo que el padre Ugo, era italiano y que habia llegado en los 70's a Chacas.
Luego del terremoto, pudo reconstruir la Iglesia Principal, y fundó esa Operación
con la ayuda de otros voluntarios y que ahora hay varios voluntarios italianos.
Yo lo escuchaba atentamente imaginándome lo que me contaba.
Le pregunté, "¿y desde que edad conoce al Padre?"
y aún recuerdo su expresión y su mirada al responderme.
"El es como un padre para todos los chacasinos, yo lo conozco desde los 15 años"
Sonreí.
Lo sentí, sentí sus palabras y su agradecimiento, y por eso pude conmoverme al leer la noticia hace un rato.
Ya en el primer piso, nos encontramos con un padre de la Operación y una pareja de italianos.
Pude ver el respeto y cariño de parte de Marcos hacia el padre.
Le dije que volvería el domingo.

Salí con el corazón contento de ese lugar.
Continué mi camino hacia el Hospital Mama Ashu, que también es parte de la Operación.
Su arquitectura es bella.
Con balcones de tallados de madero al estilo barroco.
Pude tomar varias fotografías.

Regresé a la plaza y me senté en las escaleras afuera de la Iglesia.
Estuve ahí por un largo rato.
Mi celular no tenía batería así que todo estaba yendo muy bien.
Pude observar a las personas, contemplarlos.
Me di cuenta que en la simplicidad encontraban su felicidad.
Pude ver a un niño jugando a la pelota con su mamá, y era feliz.
No se cansaba.
Tambien pude ver a algunas señoras sentadas en el cesped, conversando,
a los perros jugar con los niños en la plaza/cesped.
(Sin celular ni aparatos tecnológicos!!)

Su simpleza es cautivante, atractiva, acogedora.

Otra de las razones porque que quise ir a un pueblo alejado, fue para fotografiar a las estrellas.
Tras caminar algunas cuadras, encontré una calle oscura.
Una abuelita se acercó, curiosa. Le dije que estaba tomando foto a las estrellas, sonriendo.
Miró al cielo, y dijo "Ohh, si, hay muchas"
Sonreí.
Tomé algunas fotografías pero no me convencían.
Seguí caminando, y tomé otras mas.
Pude emocionarme al intentar tomar esas fotos, era la primera vez que hacía eso.
Y ahora son unas de mis fotos favoritas de la vida.

El amanecer en Chacas es bello.
Me desperté temprano y salí a buscar un buen desayuno.
Pero habia olvidado que el pueblo era pequeño y no había un sitio en donde tomarlo.
Solo una señora con su puesto en la calle.
Le pregunté pero me dijo que ya se le habia acabado, pero que al lado, en la tienda tambien vendían.
Entré a la tiendita, sencilla, y pregunté rápidamente por el desayuno.
El señor muy amable, me invitó a sentarme en la mesa.
Fui feliz al poder tomar mi quinua con manzana y mi pan con tortilla.
La tv estaba prendida, el señor veía Tv Perú.
Al rato, presentan un reportaje sobre Julio Ramon Ribeyro.
En ese momento, me sentí afortunada de que a la señora se le haya terminado el desayuno,
y yo, haya podido entrar a sentarme a la tienda para poder ver ese reportaje.
Todo coincidía.
Al lado, estaba una señora comiendo con su niñito.
La misa de las 8am ya estaba a punto de comenzar.

Al salir, pude ver a varios niños y niñas esperando afuera de la Iglesia para entrar a misa.
Algunos llegaban corriendo.
Podías ver aproximadamente a unos 100 niños.
Podría decir que casi todos los niños de Chacas.
Fue bonito apreciar eso.

Me fui triste de Chacas.
Es un pueblito humilde.
Me gustó mucho.

Ya en el colectivo de regreso.
El chofer y la pareja que estaba sentada en la parte posterior, conversaban sobre un accidente que hubo en la carretera camino a Chacas, el sábado en la tarde.
Mientras hablaban me quedé pensando.
Comentaban que hubo un muerto, y que el chofer pudo pasar en el momento de la tragedia,
y estuvo ayudando a algunos.
"Había una chica que estaba tendida, respiraba con las justas. Como es la muerte no? Parecen pescados, respiran y se van, y vuelven a respirar y ya se mueren"
Pasamos por el lugar del accidente, y pude imaginarlo.
.
.
.
.
Ya en Huaraz, fui a una plaza, y me senté un rato.
Cerca mio, estaban sentadas dos señoras mayores.
Pude escuchar algo de su conversación.
"Como es la vida no, señora?
Un día estás y al otro no estás.
Que será de nosotras."
Me dejó pensando, para variar.

Y ahora, esas frases coinciden con la noticia del fallecimiento del Padre Ugo.
Que bueno que pude ir este fin de semana a Chacas.
Ahora entiendo por que.









PD.
Canción: Bajan-Spinetta.







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