Antes de comenzar a escribir, estuve buscando un repertorio musical de fondo para poder hacerlo.
Y rebusqué en mi memoria, y no sabia que poner.
Es que no tengo asociada ninguna canción o cantante para poder escribir sobre él.
Así que he puesto algunos boleros.
La importancia de las canciones sobre las personas.
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Desde hace un buen tiempo he querido escribir sobre él.
A lo largo de mi vida he recopilado información en mi mente,
sobre las diversas historias que mi mamá me contaba de niña,
o que escuchaba de mis tíos en las reuniones familiares, o cuando venían a Lima.
He estado prolongando esto, quizás ahora es el momento.
No sé como comenzar realmente, pero será conmovedor.
Dos acontecimientos llevaron a que ahora pueda escribirle.
Hoy en el trabajo, escuchaba una entrevista de Renato Cisneros acerca de su libro Dejarás la Tierra, sobre sus raíces familiares.
Y ayer en la noche, mientras cenaba con mi mamá en la casa, pude mostrarle las fotos que tomé de Chacas. Al finalizar, me dijo algo que quizás no recordaba, pero fue nuevo para mí, incluso lo que dijo fue una respuesta que estaba buscando por un tiempo.
Mi abuelo Gerardo falleció en Huaraz, hace 40 años.
Hace dos semanas estuve en Huaraz, y mientras estaba ahí, me preguntaba por que me gustaba tanto esa ciudad.
Ahora tiene sentido, y me conmueve. No lo sabía.
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Cuando era niña, mi mamá solía contarme historias acerca de su padre.
( y al recordar puedo volver a sentir, y conmoverme, es raro porque siempre quise escribir sobre esto)
Mi mamá vivió con su padre Gerardo, su madrastra Carolina y sus medios hermanos en Lince, en una quinta de la Av. Arenales.
Era la mayor de 7 hermanos, y la que tenía que ser el ejemplo de los demás.
Mi abuelo tenía una jugueria en la parte delantera de la quinta y la que se hacía cargo era mi mamá, alternando sus tiempos entre el colegio y la juguería.
Mi abuelo estudiaba en la Universidad, y enseñaba matemáticas en el Colegio Ricardo Palma. Solía ser un profesor exigente, y renegaba de la falta de criterio y conocimientos básicos de algunos de sus alumnos... no duró mucho.
Después de algunos años, se trasladaron a Trujillo por algunos problemas económicos, y les ofrecieron una oferta de venta de un terreno. Mi mamá tenía 18 años cuando esto pasó, y sus hermanos entre 5 a 15 años. Por ser la mayor, tuvo que trabajar en vez de estudiar. Aunque ella siempre trabajaba y estudiaba.
(En otra entrada escribiré sobre ella)
Mi abuelo era una persona seria, correcta, exigente, y por los tiempos, quizás un poco machista.
"No tendré riquezas, pero les dejo la mejor herencia, que es la educación"
Era duro con los hijos, pero dulce con la hija menor.
Quizás su forma de expresar su amor era diferente.
Recuerdo dos historias que me contó mamá cuando era niña, y ella y yo solíamos llorar cuando lo hacía.
Mi mamá tenía 20/21 años, era una persona tranquila que trabajaba y estudiaba. Una tarde, después del trabajo, un compañero del trabajo ofreció llevarla a su casa, porque había paro de transportistas.
Llegó mas tarde de lo habitual. Mi abuelo, ya había escuchado historias malintencionadas, quizás, de parte de mi tía Carolina. Mi mamá ingresó a la casa, y él "le dió una cachetada que me tumbó al suelo". Mi abuelo la botó de la casa por ser haberse convertido en una persona impura. Pero después de un tiempo ella regresó, aunque después de eso, la relación de padre-hija no volvió a ser la misma.
A los 23, mi mamá decide viajar a Lima, porque sentía que Trujillo era muy pequeño para ella, no podía crecer.
Ella trabajaba como asistente en el Diario La Industria de Trujillo. Le iba bien pero no estaba satisfecha. Le comentó sobre esta idea a mi abuelo, pero no estuvo de acuerdo. Le decía que para que iba a irse a Lima, si ya tenía un trabajo, y que "te vas a Lima y te olvidarás de tu familia".
Después de esa conversación no hablaron por días.
Mi mamá ya había decidido viajar. Todos se despidieron de ella, menos él.
Se vino con una maleta y un pavo muerto que su tía le pudo dar.
Cuando mi mamá me contaba esto, ella lloraba, y a mí aún me logra conmover.
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Mi abuelo falleció cuando ella tenía 25, mientras trabajaba y vivía en Lima.
Y ayer mi mamá me contó que él falleció en Huaraz.
Estaba trabajando en una mina, con su hermano.
"-Y tu sabes que tu abuelo era mujeriego. Allá estaba con una enfermera de la mina.
Y ella se enteró que tu abuelo tenia una esposa en Trujillo.
Y parece que murió envenenado, porque en la autopsia hallaron unos agentes tóxicos.
- ¿Y como se enteraron que estaba muerto?
- Tu abuelo vivía con otros compañeros, y ellos avisaron a la familia.
Dijeron que había sido por un paro cardíaco. Pero se dice también que fue por envenenamiento de esta persona."
Mi mamá nunca se pudo despedir de él.
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"Y nunca te pudo conocer, Paola"
Recuerdo que a veces, cuando era niña, lo imaginaba, cuando mi mamá me contaba estas historias.
Ahora él tendría aproximadamente 90 años.
¿Cómo sería?
¿Estaría orgulloso de mí?
¿Sería exigente? ¿Renegón? ¿Me regañaría?
¿Me enseñaría sobre poesía, matemáticas, de la vida?
¿Me aconsejaría sobre el amor?
¿Yo le enseñaría sobre arquitectura, música, libros?
¿Nos reiríamos juntos?
¿Le tomaría muchas fotos sonriendo?
Me imagino todo eso, y recuerdo sus poesías.
Es como si tuviera dos conceptos de él.
Como padre y como persona.
Puedo lograr ver su interior.
"Amor es lo mas puro, lo mas sublime, y lo mas natural del acto humano, ya que por el nacemos y por el morimos; y una de sus tantas formas que es el amar, despejando de todo egoísmo e hipocresía se identifica con el mandato divino de amar para ser amado."
Christian Gerardo.
Canción: Algunas de Los Panchos y Natalia Lafourcade.

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